Alumnos de la escuela Francisco Javier Ureña Canela en Dajabón reciben docencia en pasillos, comedor y biblioteca por falta de aulas.
La escuela básica Francisco Javier Ureña Canela, en Dajabón, atraviesa una crítica situación por la falta de aulas, lo que ha obligado a que los estudiantes reciban clases en espacios improvisados como pasillos, comedor, biblioteca, salón de informática e incluso en el área de maestros. Según la directora del plantel, Rosa Pacheco, hay cursos completos que se desarrollan en el salón multiuso y otros en rincones inadecuados para la enseñanza.
La directora explicó que el centro alberga actualmente 654 alumnos, a pesar de que su capacidad es solo para 350 o 360. Además, señaló la necesidad urgente de más de 200 sillas para sustituir las que están dañadas, ya que en algunas aulas dos niños deben compartir una misma butaca. Esta precariedad limita el proceso de aprendizaje y ha llevado a la comunidad educativa a exigir una rápida intervención del Ministerio de Educación.
Aunque el Gobierno construye cuatro aulas para el nivel inicial con entrega prevista en diciembre, Pacheco advirtió que estas no cubrirán la demanda. Por ello, pidió al Minerd instalar aulas móviles o iniciar la construcción de nuevos espacios que garanticen condiciones dignas para los estudiantes.











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