América Latina y el Caribe siguen enfrentando altos niveles de desigualdad y pobreza, con un coeficiente de Gini de 49.9 en 2022 y un lento avance en la erradicación de la pobreza.
América Latina y el Caribe continúan siendo una de las regiones más desiguales del mundo, según datos recientes del Banco Mundial. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad de ingresos, se situó en 49.9 en 2022, mostrando una leve mejora respecto a los niveles prepandémicos, pero aún indicativo de una desigualdad significativa.
Durante la última década, este índice ha oscilado entre 50 y 52, reflejando una preocupante estabilidad en los niveles de desigualdad. A pesar de que la región logró una notable reducción de la pobreza del 50 al 30 por ciento durante los primeros 15 años del siglo XXI, el progreso se ha estancado desde 2015.
La más reciente estimación para 2023 revela que uno de cada cuatro individuos en la región vive en condiciones de pobreza, subsistiendo con menos de US$6.85 por día. Aunque esta cifra representa la tasa más baja en dos décadas, la persistencia de la pobreza sigue demandando atención urgente de los formuladores de políticas.
El informe también destaca una transformación en la demografía de la pobreza entre 2019 y 2022, alejándose de los grupos tradicionalmente vulnerables, posiblemente debido a un incremento en las transferencias públicas hacia estos grupos. Sin embargo, la recuperación de los ingresos laborales en la región ha sido inconsistente, con algunos países como República Dominicana, Argentina y Perú experimentando las mayores caídas, mientras que El Salvador, México y Chile han visto mejoras.











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