La OMS monitorea la variante NB.1.8.1 del COVID-19, destacando su rápida propagación, pero sin mayor gravedad clínica registrada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la nueva variante del COVID-19, denominada NB.1.8.1, no representa un riesgo elevado para la salud pública. Aunque presenta una propagación más rápida en comparación con otras variantes recientes, su nivel de gravedad no ha aumentado, según datos clínicos preliminares. La variante ha sido identificada en viajeros provenientes del sudeste asiático, el Mediterráneo oriental y el Pacífico occidental.
Los datos actuales indican que NB.1.8.1 ha alcanzado casi el 11 % de las muestras secuenciadas a nivel global, especialmente en la Región del Pacífico Occidental, donde también se ha reportado un leve aumento en hospitalizaciones. Sin embargo, la OMS aclara que no hay indicios de mayor severidad ni incremento en muertes o ingresos en unidades de cuidados intensivos asociados a esta variante.
Asimismo, se ha observado una disminución global de la variante LP.8.1. Hasta el momento, los datos de vigilancia clínica no muestran señales de complicaciones más graves relacionadas con NB.1.8.1, por lo que continúa bajo monitoreo sin elevar el nivel de alerta internacional.











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