Netanyahu busca reelegirse en Israel en unos comicios marcados por el 7 de octubre, la guerra en Gaza y una cerrada disputa entre los principales bloques políticos.
Benjamin Netanyahu busca reelegirse como primer ministro de Israel en las elecciones previstas para el 27 de octubre, unos comicios profundamente marcados por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y sus consecuencias políticas y militares. Netanyahu, quien acumula casi 19 años en el poder durante distintos mandatos, enfrenta cuestionamientos de sus adversarios sobre su gestión previa al ataque, mientras recibió recientemente el respaldo público del presidente estadounidense Donald Trump.
La oposición tiene entre sus principales figuras al exjefe militar Gadi Eisenkot, quien ha centrado parte de sus críticas en la responsabilidad política por los acontecimientos del 7 de octubre. Netanyahu rechaza las acusaciones de haber ignorado advertencias previas y ha responsabilizado a mandos militares por las fallas de seguridad. Las encuestas publicadas en la recta final muestran una competencia estrecha entre los bloques y sin una mayoría clara de 61 escaños para formar gobierno, mientras Eisenkot y su partido Yashar han aparecido por delante del Likud en varios sondeos recientes.
La campaña también está atravesada por los efectos de la guerra en Gaza, los asentamientos en Cisjordania, las relaciones entre religión y Estado y las exenciones del servicio militar para sectores ultraortodoxos. Netanyahu mantiene el respaldo de fuerzas nacionalistas y religiosas, mientras sus adversarios buscan conformar una alternativa política capaz de desplazarlo. La fragmentación del escenario electoral anticipa que, si ningún bloque consigue una mayoría suficiente, las negociaciones para formar el próximo gobierno podrían convertirse en una etapa decisiva después de las votaciones.











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