Los problemas estructurales en hospitales vuelven al centro del debate tras reportes de desprendimientos, colapsos e inundaciones en varios centros de salud del país.
Los problemas estructurales en hospitales de la red pública han colocado nuevamente al sistema de salud bajo el escrutinio ciudadano, tras una serie de incidentes ocurridos en distintos puntos del país. El más reciente se registró en el Hospital Regional Ángel Gastón, en San Francisco de Macorís, donde se reportó el desprendimiento de plafones del techo, situación que obligó a una supervisión inmediata de las instalaciones.
Ese mismo día, también se informó sobre el colapso parcial del techo del área de emergencia del Hospital Juan Pablo Pina, en San Cristóbal, lo que provocó evacuaciones preventivas. Aunque las autoridades aseguraron que no hubo heridos ni pérdidas humanas, estos hechos se suman a otros casos similares, como el desplome de una losa en el Hospital Pediátrico Materno-Infantil Simón Striddels, en Azua, durante trabajos de ampliación.
A estos eventos se agregan las recurrentes inundaciones y filtraciones que afectan a numerosos hospitales durante las temporadas de lluvias, dejando en evidencia debilidades en drenaje, mantenimiento y planificación. Mientras tanto, persisten retrasos en obras clave como la remodelación del hospital Padre Billini, lo que refuerza el debate sobre la supervisión, la calidad de las construcciones y la necesidad de soluciones estructurales sostenidas en el sistema hospitalario nacional.











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