La investigación confirma que los alimentos ultraprocesados generan dependencia en adultos mayores, con mayor incidencia en mujeres de la Generación X.
Un estudio de la Universidad de Michigan reveló que un 21% de las mujeres y un 10% de los hombres de la Generación X presentan signos de adicción a los alimentos ultraprocesados, como dulces, comida rápida y bebidas azucaradas. Los investigadores aplicaron la Escala de Adicción a la Comida de Yale (mYFAS 2.0), que mide síntomas como antojos intensos, intentos fallidos de reducir el consumo y abstinencia. El fenómeno es mucho más común que en generaciones anteriores, lo que refleja el impacto de haber crecido rodeados de productos industrializados desde temprana edad.
Los expertos advierten que esta adicción está estrechamente vinculada con el sobrepeso, la salud mental deficiente y el aislamiento social. Las mujeres de entre 50 y 64 años mostraron las tasas más altas, posiblemente debido a la intensa comercialización de productos “dietéticos” en los años 80, que reforzaron hábitos de consumo compulsivo. Los investigadores también hallaron que las personas con autopercepción de sobrepeso o con mala salud física y emocional tienen mayor riesgo de desarrollar esta dependencia.
El estudio, publicado en la revista Addiction, plantea que los alimentos ultraprocesados son diseñados para ser hiperpalatables y adictivos, representando un desafío para la salud pública. Los autores instan a los gobiernos a crear políticas que limiten su promoción y consumo, especialmente entre los jóvenes, para evitar consecuencias crónicas y muertes prematuras asociadas a su ingesta.











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