Chile enfrenta incendios forestales devastadores, con un saldo de más de 60 muertos y comunidades enteras destruidas. El presidente Boric confirma que el número de víctimas aumentará significativamente.
Por tercer día consecutivo, Chile se enfrenta a una ola de incendios forestales sin precedentes, principalmente en la región de Valparaíso, dejando un saldo mortal que supera las 60 personas y continúa en aumento a medida que comunidades enteras son consumidas por el fuego. «Lamentablemente, puedo confirmar 64 fallecidos. Esperamos que este número aumente significativamente», declaró Gabriel Boric, presidente de Chile, desde Quilpué, una localidad afectada severamente por esta catástrofe.
Los residentes de Viña del Mar, otra ciudad gravemente impactada, se encuentran sin hogar, buscando entre las ruinas a sus vecinos y animales domésticos. Lilián Rojas, una residente afectada, expresó su desolación al ver su vecindario reducido a cenizas. La magnitud de esta tragedia ha sido comparada por el presidente Boric con el devastador terremoto y tsunami de 2010.

El rápido avance de las llamas tomó por sorpresa a muchos, dejando poco margen para la evacuación. Las condiciones meteorológicas recientes podrían ofrecer una breve pausa en la lucha contra los incendios, según indicó Carolina Tohá, ministra del Interior. A pesar de los esfuerzos de los bomberos y voluntarios, el desastre sigue activo, con un perímetro de incendio que abarca 80 km en torno a Valparaíso.
Figuras internacionales, como el papa Francisco y Josep Borrell de la UE, han expresado su apoyo y solidaridad con Chile ante esta emergencia. Este desastre recalca los desafíos que enfrenta el país debido a la sequía, el cambio climático y la negligencia humana, en un contexto de temperaturas extremas exacerbadas por el fenómeno de El Niño.











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