Redadas en Puerto Rico rompen la percepción de refugio seguro. Más de 200 inmigrantes han sido arrestados desde enero.
Puerto Rico dejó de ser un refugio percibido como seguro para los inmigrantes indocumentados, tras intensificarse las redadas por parte de agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Desde el 26 de enero, más de 200 personas han sido arrestadas, la mayoría de origen dominicano. Estos operativos responden a una política impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, enfocada en deportar a inmigrantes ilegales en todo el territorio estadounidense.
Durante años, los indocumentados vivieron sin temor en la isla, accediendo incluso a servicios como licencias de conducir especiales. Sin embargo, la reciente oleada de arrestos ha generado miedo, paralizado comunidades y causado ausentismo escolar. El parque donde se reunía la comunidad dominicana en San Juan ahora está en silencio. Muchos, como «el pescador», fueron detenidos mientras realizaban su vida diaria, y trasladados a cárceles en Aguadilla, Miami o Texas.
Frente a esta situación, líderes religiosos, alcaldes y organizaciones civiles han ofrecido apoyo. La pastora Nilka Marrero prepara a los migrantes para enfrentar posibles arrestos, mientras el gobierno local ha ordenado no colaborar con ICE sin órdenes judiciales. La Iglesia Episcopal y el Colegio de Médicos Cirujanos también brindan asistencia. Aunque la gobernadora Jenniffer González apoya la política federal, otras voces llaman a la empatía y al respeto a la dignidad humana.











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