Las medidas de la administración Trump limitan recursos para universidades e institutos de investigación, afectando la ciencia médica y tecnológica.
Las acciones ejecutivas del presidente Donald Trump están afectando gravemente la investigación en salud y ciencia en EE.UU., con recortes de financiación y restricciones que impactan a universidades y laboratorios. Instituciones como la Universidad Emory perderán hasta 140 millones de dólares anuales, poniendo en riesgo estudios sobre el cáncer, el VIH y la salud pública.
Investigadores han denunciado despidos, recortes en programas esenciales y la cancelación de ensayos clínicos. En Michigan, estudios para prevenir la depresión en jóvenes trans se han visto paralizados, mientras que en Sudáfrica, un ensayo sobre prevención del VIH fue abruptamente suspendido. Además, la destitución de paneles científicos independientes amenaza la integridad de regulaciones ambientales y de salud.
La incertidumbre crece en la comunidad científica, con temores de politización en la asignación de fondos. Mientras tanto, 22 estados han demandado al Gobierno por intentar reducir ilegalmente la financiación de becas en investigación, advirtiendo que estas medidas podrían retrasar avances médicos y tecnológicos cruciales.











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