Voluntarios en EE. UU. crían ostras para limpiar la bahía de Chesapeake y combatir la contaminación marina.
En Maryland, Estados Unidos, cientos de voluntarios han emprendido una labor ambiental clave: criar ostras para ayudar a limpiar las aguas de la bahía de Chesapeake. Cada una de estas ostras puede filtrar hasta 190 litros de agua al día, convirtiéndose en aliadas naturales contra la contaminación. Kimberly Price, una residente local, cuida miles de moluscos que, tras madurar, son liberados en áreas protegidas para revitalizar el ecosistema.
La Fundación de la Bahía de Chesapeake se ha propuesto reintroducir 10.000 millones de ostras en el mayor estuario del país antes de 2025. Hasta ahora, se han implantado más de 6.700 millones gracias a iniciativas como la de Price. Además de restaurar la biodiversidad marina, las ostras también ayudan a capturar CO₂, contribuyendo a mitigar el cambio climático.
Uno de los principales retos es la escasez de conchas, necesarias como sustrato para el crecimiento de nuevas ostras. Por ello, la fundación promueve la creación de hábitats artificiales submarinos con bloques de concreto. Esta labor, que involucra a estudiantes, jubilados y ciudadanos comunes, representa una acción concreta y esperanzadora frente a la crisis ambiental global.











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