Más de 100 personas fueron baleadas en Chicago, con 19 muertos. Violencia se extiende a Detroit y otras ciudades.
Durante el fin de semana largo por el Día de la Independencia en EE.UU., la violencia alcanzó niveles alarmantes. En Chicago, más de 100 personas fueron baleadas y 19 de ellas murieron. Entre las víctimas, dos mujeres y un niño de 8 años perdieron la vida en un tiroteo masivo en el sur de la ciudad. El jefe de la policía de Chicago, Larry Snelling, insistió en no perder de vista a las víctimas de estos crímenes.
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, atribuyó la violencia a años de desinversión y pobreza, especialmente en los vecindarios afroamericanos. Johnson destacó la necesidad de más recursos federales para ayudar a las víctimas y anunció la apertura de un centro de emergencias para personas con traumas.
En Detroit, una fiesta callejera terminó con dos muertos y más de una docena de heridos. Las autoridades locales planean nuevas estrategias de seguridad para eventos similares. Otros tiroteos ocurrieron en California y Kentucky, donde murieron cuatro personas y tres resultaron heridas durante una fiesta en una casa. El sospechoso murió posteriormente en una persecución policial.











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