Vendedores de Boca Chica y Juan Dolio enfrentan pérdidas por la baja afluencia de turistas; piden ajustes para recuperar el flujo de visitantes.
Los vendedores y comerciantes de Boca Chica y Juan Dolio enfrentan una temporada baja, con una disminución notable en la cantidad de visitantes, lo que ha impactado directamente sus ventas. La situación ha llevado incluso al cierre temporal de dos hoteles en Boca Chica para realizar mejoras y atraer de nuevo a los turistas. Muchos comerciantes sostienen que la reputación de la playa ha decaído, y los altos precios en alimentos y servicios como mesas y sillas alejan a los clientes.
José Rosario, conocido como «El Brujo», afirmó que los negocios han sufrido pérdidas significativas. Según él, el alto costo de los productos, como el pescado y los mariscos, y la exigencia de un mínimo de consumo afectan la concurrencia de los turistas, quienes ahora optan por otros destinos o llevan su propia comida y sillas para evitar los gastos.
En Juan Dolio, aunque el ambiente es más familiar y accesible, los comerciantes también sienten la reducción de ingresos. La esperanza de ambos destinos es que las ventas repunten en diciembre, cuando lleguen visitantes locales e internacionales con el pago del doble sueldo.










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