La Unión Europea endurece medidas migratorias con normas que permiten centros de retorno fuera del bloque, una decisión que preocupa a la ONU por sus riesgos.
La Unión Europea aprobó nuevas medidas migratorias que han despertado preocupación en la Organización de las Naciones Unidas, luego de autorizar la creación de centros de retorno fuera de sus fronteras. La normativa, ratificada esta semana, permitirá a los 27 países del bloque enviar a esos espacios a solicitantes de asilo y migrantes cuyas peticiones hayan sido rechazadas.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, cuestionó la decisión y advirtió sobre las implicaciones que podría tener para las personas más vulnerables. “Los Estados de la UE no pueden simplemente externalizar sus obligaciones en materia de derechos humanos a terceros países”, declaró Turk. También subrayó que “La detención y la devolución de personas vulnerables, incluidos niños, a otros países es un ejercicio particularmente delicado del poder del Estado y conlleva un alto riesgo de violaciones de derechos humanos”.
Estas nuevas disposiciones surgen en un contexto en el que varios gobiernos europeos han endurecido su política migratoria, mientras partidos de extrema derecha convierten el tema en bandera electoral. Con menos llegadas de solicitantes de asilo en 2025, Bruselas ha puesto mayor énfasis en reforzar los mecanismos de repatriación. Turk recordó que “Nadie debe ser devuelto a un lugar donde corra riesgo de sufrir violaciones graves de derechos humanos u otros daños irreparables” y reafirmó que el principio de no devolución debe respetarse en todo momento.











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