En sus primeros 100 días, Trump ha restringido a medios, atacado a periodistas y rediseñado el panorama mediático.
Durante sus primeros 100 días en la Casa Blanca, Donald Trump ha llevado a cabo una ofensiva contra los medios tradicionales, buscando reconfigurar el ecosistema informativo en Estados Unidos. Medidas como limitar el acceso de agencias como Associated Press, atacar legalmente a cadenas como CBS y amenazar con cortar fondos a NPR y PBS forman parte de esta estrategia que ha generado amplias críticas.
El presidente también ha iniciado el desmantelamiento de medios financiados por el gobierno como Voice of America y Radio Free Europe, mientras impulsa investigaciones desde la FCC contra emisoras que considera hostiles. A la par, ha fortalecido vínculos con comentaristas afines e influencers, quienes ahora gozan de acceso preferente a la Casa Blanca. Analistas advierten que se trata de un intento por controlar la narrativa nacional y minar la libertad de prensa.
Según Reporteros sin Fronteras, EE.UU. cayó diez posiciones en el índice de libertad de prensa global, reflejo de esta escalada. Voces como la del Comité para la Protección de los Periodistas denuncian que se está cruzando una línea peligrosa para la democracia. Pese a las limitaciones legales, expertos advierten que Trump ha creado un entorno de desafección hacia los medios tradicionales, favoreciendo su ecosistema mediático alternativo.











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