El Salvador cumple tres años bajo régimen de excepción con baja en homicidios, pero fuertes denuncias de violaciones de derechos.
El régimen de excepción en El Salvador, implementado desde el 27 de marzo de 2022, cumple tres años con una drástica reducción en los homicidios, según el gobierno del presidente Nayib Bukele. De registrar 87 asesinatos en tres días ese año, el país cerró 2023 con solo 114 homicidios. El mandatario se ufana de estas cifras, calificando a su país como “el más seguro del hemisferio occidental”.
No obstante, esta política de seguridad ha estado acompañada de la suspensión de derechos fundamentales, como ser informado del motivo de detención o tener acceso a un abogado. Más de 85,000 personas han sido detenidas, de las cuales unas 8,000 fueron liberadas por falta de pruebas, aunque organizaciones de derechos humanos estiman que el número de inocentes detenidos supera los 25,000. Se reportan casi 6,900 denuncias por abusos en cárceles y 374 muertes bajo custodia.
La estrategia también incluyó la reforma del Código Penal, elevando las penas por pertenencia a pandillas, y la creación del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), con capacidad para 40,000 reclusos. Aunque el gobierno alega haber erradicado el control territorial de las pandillas, entidades como Human Rights Watch denuncian detenciones arbitrarias de menores y personas sin vínculos con el crimen, basadas solo en apariencia o denuncias anónimas.











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