La visita de Serguéi Lavrov a RD contrastó con la de Marco Rubio, revelando una evidente diferencia en el trato diplomático entre Rusia y EE.UU.
La visita oficial del canciller ruso Serguéi Lavrov a República Dominicana dejó en evidencia un trato marcadamente distinto al ofrecido meses atrás al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio. Mientras la llegada de Lavrov fue manejada con discreción, sin alfombra roja ni declaraciones oficiales amplias, Rubio recibió una cobertura mediática completa y un despliegue institucional visible.
Lavrov arribó al país sin la presencia de altos funcionarios ni escoltas destacadas. Su agenda transcurrió de forma reservada, limitada a un encuentro en el Palacio Nacional y reuniones con el canciller Roberto Álvarez, sin permitir preguntas de la prensa. En contraste, Rubio fue recibido por el ministro Álvarez desde su llegada y acompañado por el ministro José Ignacio Paliza en Palacio, donde incluso se organizó un almuerzo oficial y una rueda de prensa conjunta.
Esta diferencia de protocolos refleja el posicionamiento geopolítico de República Dominicana. Mientras con Estados Unidos se abordan temas estratégicos como energía, migración e inversión en recursos naturales, la visita del canciller ruso se centró en reafirmar vínculos históricos, sin compromisos visibles más allá de la instalación de una embajada y acuerdos turísticos. La recepción a Lavrov fue sobria, carente del simbolismo y atención otorgados a la delegación estadounidense.











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