La deportación errónea de Kilmar Ábrego genera temor entre salvadoreños en EE.UU. que temen ser próximos objetivos.
La deportación equivocada de Kilmar Ábrego García ha causado alarma entre la comunidad salvadoreña en Washington, una de las más numerosas en Estados Unidos. Detenido y expulsado en marzo a El Salvador, Ábrego fue internado en una megacárcel para pandilleros, a pesar de que en 2019 la justicia había determinado que no debía ser deportado. El error, inicialmente reconocido por el gobierno de Trump como administrativo, ahora se justifica por sus presuntos vínculos con la MS-13 y antecedentes de violencia doméstica.
El caso ha encendido las alertas entre los migrantes sin papeles. “Tengo miedo de andar en la calle y que me arresten”, expresó Sara López, una salvadoreña residente en los suburbios de Washington. Otros, como Keylie, ciudadana estadounidense hija de inmigrantes, temen ser blanco solo por su apariencia. “Podría ser un objetivo sólo por eso”, confesó.
Aunque algunos defienden la deportación por seguridad, otros, como Alberto García, consideran que fue una “decisión equivocada”. La Corte Suprema ordenó facilitar el regreso de Ábrego a EE.UU., una decisión celebrada por muchos. No obstante, el presidente salvadoreño Nayib Bukele se ha negado a intervenir. Para Abel Núñez, director de Carecen, “la deportación de Kilmar abre la puerta a la deportación de cualquiera, incluidos los ciudadanos estadounidenses”. El caso ha desatado un conflicto de identidad, justicia y derechos en el corazón de la diáspora salvadoreña.











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