Sueños de trenes es un drama de Netflix que sigue la vida solitaria de un obrero marcado por la pérdida, con una narrativa contemplativa y visual.
La película Sueños de trenes, disponible en Netflix, propone un drama íntimo y reflexivo dirigido por Clint Bentley, quien intenta aproximarse a la poética naturalista asociada al cine de Terrence Malick. El resultado es una obra de atmósferas cuidadas, silencios prolongados y paisajes que buscan transmitir el peso del paso del tiempo y la soledad humana, aunque en ocasiones el relato parece diluirse sin un rumbo emocional definido.
La historia sigue a Robert Grainier, un trabajador del Noroeste estadounidense de inicios del siglo XX que se gana la vida como leñador y obrero ferroviario. Su existencia, marcada por la rutina y el aislamiento, encuentra un breve respiro junto a su esposa y su hija, antes de que una tragedia las arrebate de su vida. A partir de ahí, el filme se estructura como un extenso racconto narrado desde la vejez del protagonista, condensando décadas de experiencias mediante una narración elíptica que prioriza la contemplación sobre el conflicto tradicional.
Aunque el guion abre espacio para explorar temas como la alienación del trabajo, el racismo estructural y la fragilidad de la familia, estas ideas se desarrollan de manera superficial. La repetición de situaciones y la escasez de giros dramáticos restan fuerza al discurso crítico. Aun así, la actuación contenida de Joel Edgerton aporta solidez al retrato de un hombre resignado y melancólico, mientras que Felicity Jones queda relegada a un rol secundario. La fotografía naturalista de Adolpho Veloso y la música de Bryce Dessner refuerzan el tono atmosférico de una obra que, pese a su ambición estética, no termina de sostener su carga emocional.











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