La zona cero del Jet Set continúa recibiendo visitas mientras crecen las críticas por la falta de inspección previa.
Las visitas a la zona cero del colapsado Jet Set no cesan. A dos semanas del trágico incidente que cobró la vida de 232 personas, ciudadanos del Gran Santo Domingo acuden al lugar entre flores, velones y recuerdos, conmovidos por lo sucedido. En el ambiente aún se respira el asombro y la tristeza colectiva que marcó a toda una nación.
Las recientes declaraciones del empresario Antonio Espaillat, propietario del emblemático establecimiento, han generado reacciones diversas. En entrevista con Edith Febles, Espaillat admitió que desde la compra del local en los años 80 no se realizaron inspecciones estatales y que el edificio presentaba filtraciones desde hace décadas. «Que descuido el de ese hombre, pero es que eso se ve (el deterioro). Es que nada más es cuarto, cuarto, cuarto», opinó Belkis García, una de las visitantes.
Algunos ciudadanos atribuyen lo ocurrido a la falta de control de las autoridades, mientras otros lo ven como un hecho inevitable. «Nadie quiere que ocurran cosas así, pero las autoridades tuvieron que venir a inspeccionar», expresó Rafael Guillermo, en alusión a una supuesta negligencia institucional. Hasta el momento, al menos cuatro querellas han sido interpuestas por familiares de las víctimas, incluyendo una demanda millonaria contra el propietario, el Estado y la Alcaldía del Distrito Nacional.










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