Rays y Atléticos jugarán en estadios de Ligas Menores, pero no necesariamente habrá más batazos ni ofensiva.
La temporada de Grandes Ligas inicia con una particularidad: dos equipos, los Rays de Tampa Bay y los Atléticos, jugarán en estadios de Ligas Menores. Un huracán que dañó el Tropicana Field obligó a los Rays a trasladarse al George M. Steinbrenner Field, mientras que la mudanza de los Atléticos desde Oakland los lleva al Sutter Health Park en Sacramento por las próximas tres temporadas.
Estas sedes, si bien pertenecen a niveles inferiores, no necesariamente favorecerán a los bateadores como algunos podrían suponer. El estadio de los Rays, con dimensiones similares al Yankee Stadium, tiene condiciones de temperatura y humedad que afectan el vuelo de la pelota. La humedad, en particular, incrementa el peso de la esférica y reduce su alcance, incluso cuando se conecta con fuerza y precisión (“barrel”).
El caso del parque de los Atléticos no es distinto. Aunque las temperaturas en Sacramento son altas, su altitud y humedad limitan el rebote y la distancia de la pelota. Las estadísticas de 2024 muestran que un contacto óptimo tipo “barrel” solo alcanzó los 377 pies, una de las marcas más bajas entre los estadios de Triple-A.
Pese a que muchos imaginaban duelos cargados de jonrones en estos escenarios, las características físicas y climáticas podrían frenar la ofensiva. Solo el tiempo y el rendimiento de los grandesligas confirmarán el verdadero impacto de estos estadios menores en la temporada 2025.











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