El sargazo en Barahona vuelve a afectar negocios, turismo y calidad de vida en la zona costera, donde comerciantes denuncian pérdidas de hasta 80 % de clientes.
La llegada masiva de sargazo en Barahona vuelve a generar preocupación en la zona costera, donde comerciantes, residentes y visitantes enfrentan sus efectos ambientales, económicos y turísticos. Las algas marinas cubren amplios tramos de la Bahía de Neyba y varias playas urbanas, y al descomponerse desprenden fuertes olores que afectan la experiencia de quienes acuden a la provincia y alteran la cotidianidad de quienes viven allí.
Entre las áreas más impactadas figuran Casita Blanca, el hotel Guarocuya y El Cayo, donde las acumulaciones permanecen durante días en la orilla. Aunque brigadas coordinadas por el Ministerio de Turismo realizan labores de recolección cada mañana en puntos como Casita Blanca, Punta Inglesa y Las Saladillas, la cantidad de sargazo que sigue llegando supera la capacidad de retiro. El problema también alcanza espacios como la UASD Recinto Barahona y la Universidad Católica Tecnológica de Barahona, donde estudiantes, docentes y empleados deben convivir con el olor que generan las algas.
La situación golpea con fuerza a bares, restaurantes y otros negocios del malecón. Carlos Beltré, camarero del restaurante Brisa del Caribe, aseguró que la reducción de clientes ha sido considerable en las últimas semanas. “Dependemos entre un 85 y un 90 por ciento de clientes que vienen de fuera de Barahona. Cuando llegan y sienten el fuerte olor del sargazo, muchos se marchan inmediatamente porque les provoca náuseas y malestar”, expresó. También afirmó que las ventas han caído cerca de un 80 % y advirtió que, sin medidas más efectivas, el fenómeno seguirá perjudicando la imagen turística y la economía local.










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