El puente sobre el río Ozama, en Santo Domingo Este, muestra grave deterioro estructural que preocupa a residentes.
El puente Gregorio Luperón, conocido como el puente de La Barquita y ubicado sobre el río Ozama en Santo Domingo Este, presenta un preocupante estado de deterioro. Construido en 1978 durante el gobierno de Joaquín Balaguer, esta estructura conecta a Los Mina con Sabana Perdida y es transitada a diario por miles de vehículos, incluyendo transporte de carga pesada.
Aunque sus carriles superiores parecen funcionales, el panorama bajo la estructura revela otro escenario. Oxidación en las vigas, barras metálicas corroídas, desprendimiento de concreto y columnas cubiertas de moho son algunos de los daños evidentes. Las vibraciones constantes y sonidos metálicos alertan a los residentes sobre el riesgo que implica el uso continuo del puente sin mantenimiento adecuado.
Ante esta situación, comunitarios exigen la intervención urgente del Ministerio de Obras Públicas. La falta de atención a esta infraestructura, según denuncian, compromete la seguridad de conductores y peatones. “Hay que repararlo urgentemente porque se puede caer”, advirtió Roberto Vázquez, vecino del área. La ciudadanía teme que, de no actuar a tiempo, ocurra una tragedia evitable.










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