La Presa de Hatillo, en Cotuí, es el mayor reservorio de agua dulce de las Antillas Mayores y pieza vital para riego, energía y control de inundaciones.
La Presa de Hatillo, ubicada a seis kilómetros de Cotuí, en la provincia Sánchez Ramírez, ha sido durante casi 42 años el mayor reservorio de agua dulce de las Antillas Mayores. Desde su entrada en operación en 1984, el embalse ha desempeñado un papel determinante en el control de inundaciones del río Yuna, la producción de energía y el sostenimiento de la seguridad alimentaria mediante el riego agrícola en más de 12,000 hectáreas.
Su construcción atravesó distintas gestiones gubernamentales, desde el mandato de Joaquín Balaguer hasta las administraciones de Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco. El proceso estuvo marcado por intensas protestas de campesinos que reclamaban indemnizaciones justas y reubicaciones adecuadas, dejando heridos, cientos de detenidos y al menos una víctima mortal. Las compensaciones económicas y los traslados de familias afectadas se extendieron por años y generaron nuevos reclamos incluso después de inaugurada la obra.
Más allá de su función hidráulica, la presa sostiene actividades pesqueras y se integra al Parque Nacional Aniana Vargas, zona de alto valor ecológico y arqueológico. No obstante, enfrenta desafíos históricos como la sedimentación y la proliferación de cianobacterias. Recientemente, la Academia de Ciencias de la República Dominicana alertó sobre el deterioro ambiental provocado por el exceso de nutrientes y la presencia masiva de Microcystis, que afecta la calidad de sus aguas y reaviva el debate sobre la sostenibilidad de esta infraestructura estratégica.










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