La comunidad de discapacitados reclama calles limpias y seguras, denunciando que la basura y los vertederos improvisados impiden su movilidad y bienestar.
El desplazamiento diario de personas con discapacidad se ha convertido en una odisea debido a la basura y los escombros que obstruyen las calles del país. Ante esta realidad, la Fundación Francina Hungría celebró su X Congreso Internacional de Accesibilidad Urbana bajo el tema “Impacto de los Residuos Sólidos en el Acceso Igualitario a las Ciudades”, centrado en cómo la mala gestión de residuos limita la movilidad y la autonomía.
Durante la apertura, el presidente de la fundación, José Beltrán, afirmó que “los residuos son jaulas para la autonomía” y que ningún plan de bienestar puede ignorar el impacto de la basura en la calidad de vida. Francina Hungría destacó que el objetivo es lograr una ciudad inclusiva, donde la gestión adecuada de los residuos mejore la movilidad y la salud de todos los ciudadanos, no solo de las personas con discapacidad.
El evento reunió a expertos nacionales e internacionales, como Bernardino Vitoy y Luis Francisco Sánchez Otero, de la Organización Panamericana de la Salud, quienes coincidieron en que solo la participación ciudadana y la innovación pueden generar cambios sostenibles. Además, se planteó la necesidad de impulsar la economía circular y transformar los residuos en materia prima reutilizable mediante alianzas entre los sectores público y privado.










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