Reynaldo ‘Papi’ Bisonó, visionario del deporte dominicano, falleció, dejando un legado imborrable en el béisbol y más allá.
Reynaldo “Papi” Bisonó, venerada figura del deporte en la República Dominicana, nos ha dejado este sábado por la mañana. Sus contribuciones al deporte dominicano lo posicionan como un pilar en la historia deportiva del país. Bisonó, quien lideró como presidente de las Águilas Cibaeñas y fungió como el primer Comisionado Nacional de Béisbol, jugó un rol clave en el desarrollo del Estadio Cibao. Su pasión no se limitó al béisbol profesional, ya que fue un ferviente apoyador del béisbol amateur, patrocinando equipos y ligas que cultivaron talentos locales.
Bisonó dejó una huella indeleble en la escena deportiva, desde la fundación del Santiago Softbol Club en 1953 hasta su involucramiento en la creación de la Liga de Béisbol Aficionados Arturo Bisonó Toribio. Su compromiso con el deporte se extendió a su labor como regidor en Santiago, donde abogó por la protección y promoción de espacios deportivos.
Su influencia también se sintió en el ámbito legislativo como senador, impulsando la creación de la Secretaría de Deportes y Recreación (SEDEFIR) y contribuyendo a la construcción de infraestructuras deportivas clave. Además, su generosidad se manifestó en numerosas donaciones que facilitaron la participación y el éxito de atletas dominicanos en competencias internacionales.
El legado de Bisonó trasciende el deporte, reflejando su dedicación a la comunidad y su visión para el futuro deportivo de la República Dominicana. Su partida deja un vacío en el corazón de la nación, pero su impacto perdurará, inspirando a futuras generaciones.










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