Panamá anuló un contrato del canal con una empresa china, desatando un conflicto diplomático con Pekín y reacciones de Estados Unidos por la gestión portuaria.
Panamá rechazó este miércoles las advertencias de China tras la anulación judicial del contrato que permitía a la empresa hongkonesa CK Hutchison operar dos puertos estratégicos del canal. El presidente José Raúl Mulino defendió el fallo de la Corte Suprema de Justicia y afirmó que el país actúa como un Estado de derecho, subrayando que se trata de una decisión estrictamente jurídica y no de carácter político o geopolítico.
El gobierno chino calificó la sentencia como “extremadamente absurda” y advirtió que Panamá pagará un “alto precio” si no rectifica. Desde Pekín, el portavoz de la cancillería Lin Jian aseguró que China defenderá los derechos de sus empresas, mientras que Panamá reiteró su política exterior basada en el respeto mutuo y la no injerencia. La crisis se originó cuando la Corte anuló la concesión renovada en 2021 por considerar que favorecía de forma desproporcionada a la empresa y perjudicaba las finanzas estatales.
El caso ocurre en un contexto de tensión geopolítica entre Estados Unidos y China por la influencia en el canal de Panamá, una vía clave por la que transita cerca del 5% del comercio marítimo mundial. Washington celebró la decisión, mientras que la filial Panama Ports Company anunció que impugnará el fallo en instancias internacionales. Tras la anulación, el gobierno panameño informó que la naviera danesa Maersk asumirá de forma temporal la administración de los puertos, a la espera de una nueva concesión.











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