La OMS alertó que más de 1,200 millones de niños padecen castigos físicos en sus hogares, con graves consecuencias en su desarrollo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que cerca de 1,200 millones de niños de entre 0 y 18 años sufren castigos físicos en sus hogares cada año, una práctica que genera daños significativos en su salud física, mental y social. Las cifras muestran una gran variación entre países, alcanzando tasas superiores al 70 % en regiones de África y Centroamérica.
El informe advierte que, además de las lesiones inmediatas, los castigos corporales pueden alterar la función cerebral, aumentar la reactividad al estrés y limitar el desarrollo normal de los menores. También incrementan el riesgo de depresión, ansiedad, baja autoestima e incluso suicidio, con consecuencias que persisten hasta la adultez.
La OMS subraya que la prohibición legal no basta para erradicar esta práctica. Por ello, insta a complementar las leyes con campañas de concienciación y apoyo a padres y docentes, promoviendo métodos de disciplina no violentos que garanticen el bienestar integral de la niñez.











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