La Conferencia Episcopal de Haití denunció el control de las pandillas sobre el país y advirtió sobre los riesgos de una reforma constitucional sin consenso.
La Conferencia Episcopal de Haití (CEH) denunció este jueves las atrocidades perpetradas por bandas armadas que controlan gran parte del país. Los obispos calificaron al Estado haitiano como fallido e incapaz de garantizar seguridad, justicia o condiciones mínimas de vida. Lamentaron que lugares sagrados, santuarios y patrimonio histórico sean blanco de destrucción, afectando la memoria colectiva y la fe del pueblo.
En un comunicado, la CEH alertó que la violencia ha desplazado, empobrecido y desmoralizado a la población. En este contexto, criticaron el intento del Gobierno de transición de impulsar una nueva Constitución sin un debate amplio y representativo. Aunque reconocieron que hay propuestas interesantes, señalaron graves vacíos que podrían afectar la democracia.
La violencia armada en Haití ha provocado más de 4,000 homicidios en lo que va de 2025 y ha desplazado a 1.3 millones de personas, según la ONU. Para la Iglesia católica haitiana, la prioridad no debe ser una reforma institucional apresurada, sino garantizar la seguridad, restaurar la paz y mejorar la gobernanza para proteger al pueblo.











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