Cuatro ataques suicidas en Gwoza, Nigeria, dejan 18 muertos y 40 heridos, perpetrados principalmente por mujeres.
El pasado sábado, la ciudad de Gwoza, en el noreste de Nigeria, fue escenario de cuatro atentados suicidas casi simultáneos, tres de ellos llevados a cabo por mujeres. Estos ataques, que dejaron al menos 18 muertos y alrededor de 40 heridos, fueron un doloroso recordatorio de la amenaza persistente del grupo yihadista Boko Haram en la región. Abubakar Buba, asistente a una boda, relató cómo una mujer con dos niños detonó un explosivo, causando una de las devastadoras explosiones.
Las víctimas fueron trasladadas al hospital de Maiduguri, capital del estado de Borno. Entre ellas se encontraba el hijo de Aishatu Usman, quien aún permanece inconsciente. Los atentados no han sido reivindicados, pero reflejan el peligro constante que representa Boko Haram, conocido por utilizar mujeres suicidas en su lucha armada. El presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, condenó firmemente los ataques y prometió no permitir que la nación caiga en una era de miedo. La ONU también ofreció su apoyo a las autoridades locales.
La violencia yihadista en Nigeria ha dejado más de 40,000 muertos y desplazado a dos millones de personas en los últimos 15 años. Aunque la situación en Gwoza se ha calmado, la población sigue temerosa de nuevos ataques.











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