El gobierno mexicano dispersa a migrantes en su frontera sur, trasladándolos al norte tras nuevas reglas de Estados Unidos.
El Gobierno mexicano ha comenzado a dispersar a miles de migrantes, incluidos dominicanos, que acampaban en la frontera sur con Guatemala, tras las nuevas reglas implementadas por Estados Unidos para solicitar asilo. A partir de octubre, los migrantes ya no saturan las orillas del río Suchiate y, en cambio, acuden a la Oficina de Regulación del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tapachula para recibir una Forma Migratoria Múltiple, que les permite permanecer legalmente en México mientras esperan su cita de asilo.
Esta medida forma parte del ‘Corredor emergente de movilidad segura’ habilitado en septiembre por el gobierno mexicano, que ha trasladado gratuitamente a más de 500 migrantes a ciudades fronterizas del norte del país. La llegada de la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, también ha impulsado estos cambios, buscando manejar la crisis migratoria de manera más organizada. Mientras tanto, los migrantes aguardan esperanzados la posibilidad de un acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos.
El flujo migratorio sigue siendo un desafío para México, donde el número de migrantes irregulares ha aumentado considerablemente este año. Sheinbaum anunció la sustitución del director del INM, Francisco Garduño, como parte de una promesa de mejorar el manejo migratorio del país.











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