Mario Serrano, exsacerdote y activista, habla de su transición a la vida laica, su fe y su compromiso con la justicia social.
Mario Serrano, quien dedicó tres décadas al sacerdocio jesuita, decidió dejar la vida religiosa para abrazar una vida laica y casarse, sin dejar de lado su fe ni su compromiso con la justicia social. Famoso por su lucha por el 4% para la educación, los derechos de las mujeres y su rol en la marcha verde, Serrano ahora representa al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en República Dominicana, promoviendo derechos humanos y equidad social.
En una entrevista en el podcast Deyanira en Alta Voz, Serrano explicó que su transición fue «un paso fluido hacia el laicado», manteniendo una visión en la que la fe y la justicia se entrelazan profundamente. Según Serrano, el «Dios en el que cree está vinculado a la promoción de la vida y la justicia», principios que lo inspiran a seguir trabajando por una sociedad más equitativa y justa.
Su vida de activismo se originó en los años 80, cuando, tras trabajar como agrónomo en Hato Mayor, decidió unirse a los jesuitas impulsado por una pregunta que le cambió la vida: «¿Qué vas a hacer por tu país?» Desde entonces, ha trabajado en la defensa de los derechos humanos y la justicia social, primero como sacerdote y ahora como laico, combinando su fe con un compromiso cívico arraigado en valores éticos y en la promoción de una sociedad más humana.











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