Un estudio revela cómo las dietas ricas en grasas afectan adversamente al sistema inmunitario, la función cerebral y podrían aumentar el riesgo de Covid-19.
Un estudio reciente de la Universidad de California en Riverside, EEUU, ha arrojado luz sobre cómo las dietas ricas en grasas perjudican la salud. El estudio destaca que estas dietas no solo están relacionadas con la obesidad y ciertos cánceres, sino que también afectan negativamente al sistema inmunitario, la función cerebral y podrían incrementar el riesgo de Covid-19.
Los investigadores realizaron un experimento con ratones, a los cuales alimentaron durante 24 semanas con tres tipos de dietas altas en grasas. Estas dietas incluían grasas saturadas del aceite de coco, aceite de soja modificado monoinsaturado y aceite de soja no modificado rico en grasas poliinsaturadas. Se examinaron cambios tanto en el microbioma como en la expresión genética en distintas partes del intestino.
Los resultados revelaron efectos negativos en los genes asociados con la susceptibilidad a enfermedades infecciosas y la regulación de la inflamación. Además, se observó un aumento en la presencia de ‘E. coli’ patógena y una disminución de ‘Bacteroides’, una bacteria que protege contra patógenos.
El estudio también mostró que las dietas ricas en grasas pueden alterar la expresión de genes relacionados con el metabolismo de las grasas y la composición de las bacterias intestinales. La dieta con aceite de coco resultó en el mayor número de cambios negativos, seguida de la dieta con aceite de soja no modificado.
Los investigadores subrayaron la importancia de entender que, aunque las dietas basadas en plantas suelen ser más saludables, una dieta rica en grasas, incluso de origen vegetal, puede tener efectos adversos significativos. El aceite de soja, en particular, ha sido objeto de estudios anteriores del mismo equipo, que han demostrado su relación con la obesidad, la diabetes y el hígado graso.
El estudio documenta que la alimentación rica en grasas aumentó las señales de células madre en el colon, que pueden ser precursoras del cáncer. Además, estas dietas afectaron la expresión de varios genes neurotransmisores, lo que refuerza la idea de un eje intestino-cerebro que puede verse afectado por la dieta.
Los resultados del estudio aplican específicamente al aceite de soja y no a otros productos de soja, tofu o soja en sí. Los investigadores advierten que, aunque se realizó con ratones, los hallazgos son significativos, ya que los humanos y los ratones comparten una gran parte de su ADN funcional.
En Estados Unidos, donde el aceite de soja es el más consumido y representa una parte importante de la dieta, se estima que los ciudadanos obtienen casi el 40 por ciento de sus calorías de la grasa. Esta cifra refleja la alimentación de los ratones en el estudio, lo que sugiere que las personas podrían estar ingiriendo cantidades de grasa similares a las que se demostraron perjudiciales en el experimento.






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