Migrantes que trabajan de repartidores en NY son blanco de ladrones que buscan robar sus bicicletas.
Los solicitantes de asilo en Nueva York, atraídos por la facilidad de trabajar como repartidores de alimentos, enfrentan peligros constantes. Brad Song, un inmigrante chino, sufrió un intento de robo de su bicicleta eléctrica por segunda vez en menos de un mes, después de entregar un pedido. Afortunadamente, un automovilista lo rescató al asustar a los atacantes.
Los solicitantes de asilo, sin permisos de trabajo, se convierten en objetivos fáciles para los ladrones. Insatisfechos con la respuesta policial, muchos repartidores, como Juan Solano, han formado grupos de apoyo para recuperar bicicletas robadas. Solano fundó El Diario de los Delivery Boys durante la pandemia, ayudando a rastrear bicicletas con dispositivos de monitoreo.
El Departamento de Policía de Nueva York ha registrado miles de robos de bicicletas desde 2018, con un pico en 2020. La policía asegura que investigan todos los delitos denunciados, sin importar el estatus migratorio de la víctima. Sin embargo, la inseguridad persiste, y los repartidores continúan buscando formas de protegerse mientras trabajan.











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