Los Knicks ganaron su primer título en 53 años, pero la euforia en Nueva York quedó marcada por disturbios, disparos, heridos y 63 arrestos.
Los Knicks conquistaron su primer campeonato en 53 años al vencer a los Spurs en el quinto partido de las Finales, desatando una celebración masiva en Nueva York que rápidamente se vio empañada por hechos violentos y desórdenes en distintos puntos de la ciudad. La remontada del equipo, que levantó una desventaja de 16 puntos, provocó una explosión de júbilo entre miles de aficionados que seguían el encuentro desde las calles y zonas habilitadas para ver el juego.
Tras la victoria, decenas de miles de personas salieron a festejar en lugares como Times Square y los alrededores del Madison Square Garden, donde se reportaron enfrentamientos con la policía, daños a vehículos, incendios y actos vandálicos. Las autoridades informaron que un joven de 17 años resultó herido de bala cerca de la calle 42 y Broadway, mientras otras cuatro personas fueron apuñaladas o sufrieron cortes. Además, un autobús escolar fue incendiado, otros vehículos y patrullas resultaron afectados y en total 63 personas fueron arrestadas.
Pese al caos, la alegría por el campeonato dominó gran parte del ambiente en la ciudad, con fuegos artificiales, cánticos, abrazos entre desconocidos y caravanas espontáneas. Jalen Brunson fue la gran figura del partido con 45 puntos y fue elegido Jugador Más Valioso de las Finales. El propietario del equipo, James Dolan, pidió a los fanáticos celebrar con prudencia: “Por favor, estén seguros. No se lastimen, no lastimen a nadie”.
La ciudad tiene previsto realizar el jueves una celebración oficial con desfile y ceremonia en el Ayuntamiento. El título pone fin a una espera de más de medio siglo para la franquicia y corona una destacada postemporada, aunque la jornada también dejó preocupación por los episodios de violencia registrados en medio de la euforia colectiva.











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