Ante la presión política y el desplome en las encuestas, el gobierno de Justin Trudeau ha adoptado medidas para restringir la inmigración, causando alarma entre organizaciones humanitarias.
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha adoptado un giro radical en sus políticas migratorias, distanciándose de los valores inclusivos que marcaron su llegada al poder. Estas decisiones responden a la presión política y la creciente popularidad de su rival conservador, Pierre Poilievre, quien encabeza las encuestas con un discurso populista.
El endurecimiento incluye renegociaciones con Estados Unidos que limitan el asilo en la frontera y nuevas medidas que obligarán a más de un millón de residentes temporales a abandonar Canadá para 2025. Además, el país planea reducir la inmigración hasta en un 27 % en los próximos tres años.
Organizaciones como el FCJ Refugee Centre advierten sobre las consecuencias humanas de estas políticas, temiendo un aumento de cruces irregulares y peligrosos, especialmente durante el invierno. Este cambio ha desatado preocupación internacional y podría intensificarse con la posible llegada de un gobierno más radical.











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