Las nuevas generaciones en China se vuelcan al bienestar físico y mental, impulsadas por el estrés y la pandemia, buscando salud en prácticas tradicionales.
En Shanghái, la capital económica de China, jóvenes como Annie Huang buscan aliviar el estrés y cuidar su salud mediante prácticas tradicionales y productos de bienestar. Huang, como muchos otros, bebe infusiones amargas que, según la medicina tradicional china, protegen el cuerpo del calor intenso. Esta tendencia ha cobrado fuerza tras la pandemia de covid-19, que ha hecho que los jóvenes chinos se den cuenta de la importancia del bienestar físico y mental.
El concepto de «Yangsheng», que significa «cuidar de la salud», se ha transformado en una práctica diaria en China, impulsando el interés en alimentos beneficiosos, acupuntura y otras prácticas de la medicina tradicional. Este movimiento ha sido aprovechado por empresas como Tongrentang, que han modernizado sus tiendas para ofrecer ingredientes naturales con supuestos beneficios para la salud.
La presión laboral, el alto desempleo juvenil y la ansiedad por el futuro han llevado a muchos jóvenes a priorizar su salud, aumentando el gasto en productos de bienestar. Incluso las mujeres jóvenes, que enfrentan la presión de equilibrar carreras exigentes y la maternidad, ahora recurren a cursos de fertilidad basados en la medicina tradicional china. Esta creciente preocupación por la salud y el bienestar se refleja en el aumento del consumo de estos productos en China.











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