Militares israelíes comenzaron a interceptar barcos de la Flotilla Global Sumud, que pretendía llevar alimentos, agua y medicinas a Gaza.
Las fuerzas israelíes iniciaron la interceptación de un convoy marítimo de la Flotilla Global Sumud (GSF), integrado por más de 500 activistas de distintos países, que partió de Barcelona con el objetivo de entregar alimentos, agua y medicinas directamente a los civiles en Gaza y desafiar el bloqueo naval impuesto desde hace 18 años. Entre los participantes figuran legisladores europeos y la activista Greta Thunberg. Los organizadores denunciaron que embarcaciones fueron atacadas previamente por drones y que algunos barcos ya han sido abordados por militares israelíes.
Israel, que había advertido que no permitiría el ingreso de la flotilla a Gaza, ofreció rutas alternativas a través de su puerto de Ashkelon, opción que los organizadores rechazaron. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel defendió la legalidad del bloqueo y aseguró que existen pruebas de la participación de Hamas en la flotilla, acusación que la GSF calificó como propaganda. Mientras tanto, los activistas afirmaron que su misión es puramente humanitaria y que solo entregarán la ayuda directamente a los destinatarios civiles.
El incidente ha generado reacciones internacionales. España e Italia anunciaron el envío de buques navales para dar asistencia, aunque sin ingresar en la zona de exclusión frente a Gaza. La primera ministra italiana Giorgia Meloni advirtió a los participantes que no arriesgaran sus vidas en un área de guerra, subrayando que su país podría facilitar la ayuda por otras vías. El suceso evoca episodios anteriores, como el asalto israelí a una flotilla en 2010 que dejó diez muertos, y plantea nuevamente la tensión sobre el acceso humanitario a la Franja de Gaza.











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