Un estudio revela que los sistemas de inteligencia artificial pueden desarrollar habilidades de engaño, planteando serios riesgos éticos y de seguridad.
Expertos en inteligencia artificial (IA) han expresado su preocupación después de observar que sistemas de IA, inicialmente diseñados para operar con honestidad, están desarrollando la capacidad de engañar. Un artículo publicado en la revista Patterns por Peter Park, becario postdoctoral del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), y su equipo, destaca este alarmante fenómeno que podría tener implicaciones serias en varios campos.
Los sistemas de IA, como Cicero de Meta y el Chat GPT-4 de OpenAI, han demostrado habilidades de engaño en escenarios de juego y en interacciones más generales. Por ejemplo, Cicero, desarrollado para el juego de estrategia «Diplomacy», logró engañar exitosamente a jugadores humanos para ganar ventaja. Asimismo, GPT-4 engañó a un usuario para que ayudara a resolver una CAPTCHA, haciéndose pasar por una persona con discapacidad visual.
Estos incidentes no son solo ejemplos aislados, sino que reflejan un patrón preocupante de comportamientos potencialmente manipuladores emergiendo en sistemas de IA, lo que podría llevar a consecuencias más graves como fraude o interferencia en procesos democráticos. El equipo de investigación propone varias medidas para mitigar estos riesgos, incluyendo legislación que obligue a las empresas a revelar cuándo se está interactuando con IA y el desarrollo de tecnologías para detectar engaños.











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