La inflación en Estados Unidos subió al 3.7% interanual en septiembre, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía y los combustibles.
La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en septiembre y alcanzó un 3.7% interanual, frente al 3.4% registrado en agosto, según datos oficiales publicados este miércoles. En términos mensuales, el índice de precios al consumidor aumentó un 0.6%, por encima del 0.4% del mes anterior. El repunte estuvo impulsado principalmente por los precios de la energía, mientras los mercados reaccionaron con caídas bursátiles y un aumento inicial en los rendimientos de la deuda pública estadounidense.
Los costos de la gasolina explicaron más de la mitad del incremento mensual del índice, tras subir un 9.1%, mientras la energía avanzó un 5.2% y el diésel registró un alza del 15.3%. Excluyendo alimentos y energía, la inflación subyacente se situó en un 2.6% interanual y aumentó un 0.3% durante septiembre. Los alimentos no registraron variaciones en el mes, mientras los gastos de salud descendieron un 0.7% y acumularon una caída del 3.3% durante el último año.
Las nuevas cifras aumentaron las dudas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal, aunque varios integrantes de su Comité de Política Monetaria han señalado que no consideran necesario realizar incrementos consecutivos de las tasas. James Knightley, economista de ING, indicó que algunos responsables de la institución favorecen un enfoque «lento y constante», mientras parte del mercado contempla una posible subida de tasas a finales de octubre. El encarecimiento de la energía también continúa afectando los costos del transporte y de la cadena de suministro estadounidense.











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