El secretario de Defensa de EE.UU. y el jefe del Estado Mayor Conjunto llegaron a Puerto Rico en apoyo a marines desplegados, generando protestas locales.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, visitaron Puerto Rico para respaldar las operaciones militares que Washington intensifica en el Caribe. La llegada ocurre tras el despliegue de cientos de marines en la isla para entrenamientos, lo que ha provocado manifestaciones en contra de la militarización.
La gobernadora Jenniffer González destacó el rol estratégico de Puerto Rico en la lucha contra el narcotráfico y reiteró su apoyo al presidente Donald Trump. Sin embargo, grupos sociales y pacifistas recordaron los antecedentes de Vieques y protestaron frente a bases militares con pancartas de rechazo. En paralelo, EE.UU. se prepara para enviar 10 aviones de combate F-35 al territorio, en medio de acusaciones cruzadas con Venezuela por narcotráfico.
Mientras Washington insiste en que la presencia militar busca frenar el crimen organizado, voces regionales y locales alertan sobre el riesgo de que Puerto Rico sea usado como plataforma para acciones bélicas. El Cuerpo de Marines aseguró que se trata de entrenamientos programados con antelación, centrados en maniobras anfibias y técnicas de supervivencia, aunque persisten las críticas sobre la falta de transparencia en torno a los objetivos de este despliegue.











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