Altos cargos del FBI, incluidos jefes de oficinas de campo, están siendo forzados a retirarse, renunciar o reubicarse en medio de tensiones internas y presiones políticas.
Altos funcionarios del FBI han sido destituidos o forzados a dejar sus cargos, incluyendo a Brian Driscoll y Steven Jensen, quienes lideraron investigaciones clave tras el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. Según fuentes internas, estas expulsiones se producen en medio de una purga impulsada por el actual director Kash Patel y el subdirector Dan Bongino, con acciones que han generado inquietud dentro de la agencia, como reasignaciones forzadas, exámenes de polígrafo y degradaciones.
Las salidas ocurren tras la resistencia de algunos líderes del FBI a entregar los nombres de los agentes implicados en investigaciones contra partidarios de Trump. Driscoll, quien encabezó el Grupo de Respuesta a Incidentes Críticos, defendió a sus colegas y señaló que su destitución no fue justificada oficialmente. Por su parte, Jensen fue removido pese a haber sido designado recientemente como jefe de la oficina de Washington, un puesto clave en las operaciones federales.
Las tensiones crecieron cuando el Departamento de Justicia solicitó una lista del personal que participó en investigaciones relacionadas al 6 de enero. Aunque el FBI respondió identificando a los agentes por números, no por nombres, altos mandos del Departamento calificaron la negativa como “insubordinación”. La purga, además, ha alcanzado a funcionarios ligados a protestas de justicia racial y a quienes mantienen vínculos con antiguos investigadores del caso Trump-Rusia, lo que sugiere un intento de reestructurar la institución bajo criterios políticos.











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