En un clima de régimen excepcional, El Salvador acude a las urnas. Nayib Bukele, con alto apoyo popular, busca un histórico segundo mandato enfrentando críticas por suspender garantías constitucionales.
Este domingo, El Salvador se dirige a las urnas para unas elecciones presidenciales y legislativas marcadas por un régimen de excepción y la disputada candidatura a la reelección de Nayib Bukele. Bajo medidas de seguridad extendidas desde marzo de 2022 para combatir el crimen de las pandillas, el país ve suspendidas algunas garantías constitucionales, incluyendo la privacidad de las comunicaciones y derechos de los detenidos, lo que ha generado tanto apoyo popular por la percepción de seguridad aumentada, como críticas por violaciones a los derechos humanos.
Bukele, cuya gestión contra las maras ha catapultado su popularidad, se presenta como favorito con más del 80% de apoyo en las encuestas, buscando un segundo mandato en una contienda que involucra a seis partidos políticos. A sus 42 años, el actual presidente podría hacer historia al ser el primero en la era democrática salvadoreña en lograr la reelección inmediata, un camino que se despejó tras una controvertida decisión de la Corte Suprema en 2021, reinterpretando la Constitución a favor de su candidatura.
La elección también introduce cambios en el legislativo, reduciendo el número de diputados a elegir, con expectativas de que el partido oficialista mantenga su dominio. Este evento electoral es significativo al ser el séptimo desde los Acuerdos de Paz de 1992, marcando un momento crítico en la democracia salvadoreña.











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