El turismo en EE.UU. sufre una caída por el llamado “efecto Trump”, con boicots desde Canadá y descensos en Europa.
El turismo internacional en Estados Unidos enfrenta un panorama incierto por el denominado «efecto Trump». Las políticas migratorias restrictivas, la revocación de visados y el aumento de precios por la guerra arancelaria están desincentivando a muchos viajeros. Aunque Trump afirma que el país “trata genial a los turistas”, cifras recientes muestran una caída de casi 10 % en la llegada de extranjeros durante el primer trimestre del año, según la Administración del Comercio Internacional.
Uno de los casos más notables es el de Canadá, cuyos ciudadanos representan casi una cuarta parte del turismo internacional hacia EE.UU. Las tensiones bilaterales han provocado una caída del 31.9 % en los viajes en marzo, y un 60 % de los canadienses dice estar desalentado por las políticas estadounidenses. Ante esto, el gobernador de California y aerolíneas como Air Canada han lanzado campañas para redirigir a los turistas hacia Europa.
En Nueva York, los efectos comienzan a sentirse. Aunque la temporada baja suele ser más lenta, las reservas para septiembre y octubre —meses tradicionalmente fuertes— se están ralentizando. Autoridades del sector hotelero y de turismo local reconocen que el encarecimiento de los viajes y el ambiente político han influido en el descenso de visitantes, especialmente de Canadá y Europa.











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