El papa Francisco rechaza que se etiquete como «comunistas» a quienes asisten a los pobres y critica la indiferencia ante la pobreza.
El papa Francisco expresó su descontento ante quienes califican de «comunistas» a los cristianos que dedican su tiempo a ayudar a los pobres, instando a la Iglesia a poner a los necesitados en el centro de su misión. En la asamblea diocesana de Roma, Francisco recordó que la pobreza no puede ser vista como un número o un problema, sino como una urgencia eclesial que requiere una respuesta humana y personal. «No digamos que quienes trabajan con los pobres son comunistas; esto aún se escucha», reprochó el pontífice.
Francisco subrayó la contradicción de una ciudad donde se desperdician toneladas de comida mientras miles pasan hambre y muchos viven en la calle. Según el papa, la verdadera ayuda no debe limitarse a donaciones despersonalizadas, sino que debe involucrar un contacto real con los necesitados. También denunció la desigualdad en el acceso a la salud y otras necesidades básicas, afirmando que estas contradicciones laceran tanto a la ciudad como al planeta entero.
El papa instó a que la Iglesia asuma un «estilo» centrado en aquellos afectados por la pobreza en todas sus formas, desde la falta de alimentos y justicia hasta la sed de esperanza y de relaciones significativas para enfrentar la vida. Con su mensaje, el pontífice busca despertar la empatía y compromiso en la sociedad y la Iglesia hacia quienes sufren.











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