El G7 mostró divisiones por los aranceles de Trump y su postura sobre Rusia, afectando la unidad del bloque en Canadá.
La cumbre del G7 en Canadá expuso las crecientes tensiones entre Estados Unidos y sus aliados, agravadas por la política comercial de Donald Trump y su postura sobre la guerra en Ucrania. La amenaza de aranceles del 200% sobre el vino europeo generó roces adicionales en un bloque ya dividido.
El secretario de Estado, Marco Rubio, minimizó la controversia sobre los aranceles y el comentario de Trump sobre que Canadá «funciona como un estado» de EE.UU. Sin embargo, la ministra de Exteriores canadiense, Mélanie Joly, dejó claro que su país no cederá ante las presiones estadounidenses.
El encuentro también abordó la propuesta de un alto el fuego en Ucrania. Mientras Putin mostró disposición a discutirlo, los miembros del G7 dudan sobre la voluntad de EE.UU. de mantener una postura firme contra Rusia. Reino Unido y Francia lideran esfuerzos para asegurar el plan, pero Trump aún no respalda la participación de tropas europeas en el proceso.











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