Tras la caída de Bashar al Asad, EE.UU. intensifica esfuerzos para prevenir la fragmentación de Siria y el regreso del EI.
Estados Unidos ha intensificado sus acciones para evitar que Siria caiga en una fragmentación tras la caída del régimen de Bashar al Asad. La Administración de Joe Biden, mientras celebra este acontecimiento como un revés para Irán y Rusia, se mantiene alerta para evitar un vacío de poder que podría ser aprovechado por el Estado Islámico (EI).
Antony Blinken, secretario de Estado de EE.UU., subrayó la necesidad de garantizar que el pueblo sirio sea quien decida su futuro. Al mismo tiempo, resaltó los riesgos inherentes al momento actual, incluyendo la posibilidad de que el EI se reorganice. Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo bombardeos en Siria contra objetivos del grupo terrorista, mientras se mantienen 900 soldados desplegados como parte de la coalición internacional.
Por otro lado, Washington ha establecido contactos cautelosos con los rebeldes de Hayat Tahrir al Sham (HTS), quienes lideraron la ofensiva contra el régimen. La ONU también advirtió sobre movimientos israelíes en los Altos del Golán, considerados una violación de acuerdos internacionales. Con múltiples frentes abiertos, la situación en Siria sigue siendo altamente compleja y delicada.











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