El Día de las Madres en Santiago estuvo marcado por visitas a cementerios, compras de última hora y una actividad comercial moderada en distintos puntos de la ciudad.
El Día de las Madres transcurrió en Santiago entre la nostalgia de quienes recordaron a sus progenitoras fallecidas y el movimiento comercial generado por la celebración. Desde tempranas horas, cientos de personas acudieron tanto a cementerios como a tiendas y mercados de la ciudad, en una jornada cargada de emociones, flores, velones y regalos.
En el cementerio de Ingenio Arriba, varias familias visitaron las tumbas de sus seres queridos para rendir homenaje a las madres ausentes. Entre ellas estuvo Lucía, quien evocó con dolor a su madre fallecida hace más de diez años. “Si la tuviera le diría que la amo, que la quiero y que la necesito, más ahora”, expresó. En ese entorno también se desarrolló la venta de flores y velones, mientras comerciantes como Elena aseguraban que, pese a un ritmo moderado, las ventas avanzaban durante la jornada.
Mientras tanto, en el centro de Santiago se observó un flujo constante de personas en busca de obsequios de última hora. Aunque algunos vendedores indicaron que la afluencia fue menor que en años anteriores, otros afirmaron que las ventas se mantenían activas. A su vez, compradores manifestaron preocupación por el incremento en los precios de algunos productos, aunque los comerciantes conservaban la expectativa de que la actividad aumentara con el paso de las horas.











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