Agencias de inteligencia occidentales han identificado planes de Rusia para perpetrar asesinatos y sabotajes en Europa, apuntando a partidarios de Ucrania.
Recientes informes de inteligencia occidental han destapado una serie de planes orquestados por Rusia para llevar a cabo asesinatos, incendios provocados y sabotajes en Europa, dirigidos específicamente contra empresas y personas que apoyan al ejército ucraniano. Según revelaciones de un funcionario gubernamental que prefirió mantener el anonimato, uno de los objetivos más alarmantes fue el director ejecutivo de Rheinmetall, Armin Papperger, un importante fabricante alemán de armas.
Este plan implicaba a menudo la colaboración de criminales comunes de varios países, que eran reclutados para ejecutar los ataques. La inteligencia de EE.UU. alertó a Alemania sobre la amenaza, permitiendo que los servicios de seguridad protegieran a Papperger y desarticularan el complot.
El contexto de esta amenaza es amplio y forma parte de una campaña de subversión por parte de Rusia, según Adrienne Watson, vocera del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca. Esta campaña busca socavar el apoyo occidental a Ucrania, no solo mediante amenazas físicas sino también a través de ciberataques y espionaje, según indicaciones de funcionarios europeos y de la OTAN.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reiteró que estos actos no son incidentes aislados sino parte de una estrategia más amplia para intimidar a los aliados y disuadirlos de continuar su apoyo a Ucrania. Este panorama subraya la grave realidad de la guerra híbrida que se está extendiendo más allá de los campos de batalla tradicionales, afectando directamente la seguridad interna de los países que apoyan a Ucrania.











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