La minería ilegal en la Amazonía peruana provoca deforestación y contaminación, afectando ecosistemas y salud humana.
La minería ilegal en la Amazonía peruana ha dejado un paisaje devastado, visible en fotos satelitales. En la región de Madre de Dios, la extracción de oro ha creado cráteres y lagos de lodo. El aumento de precios del oro ha impulsado esta actividad ilegal, que ahora representa casi el 40% de la producción nacional. La veterinaria y científica Claudia Vega, del Centro de Innovación Científica Amazonia CINCIA, estima que 128,000 hectáreas han sido deforestadas desde 1985. «El oro está en el subsuelo, por lo que los mineros deforestan para alcanzarlo», explica Vega.
Además de la deforestación, la contaminación por mercurio es un impacto devastador. Claudia Vega monitorea esta contaminación en la región, demostrando que las concentraciones de mercurio en el ambiente aumentan significativamente debido a la minería. «El mercurio se usa para extraer oro, liberándose en el proceso y contaminando el ambiente y los ríos», señala Vega. En aves y peces, las concentraciones de mercurio pueden ser hasta cinco veces más altas de lo normal, afectando también a la población local.
La región de Madre de Dios no es la única afectada; en el norte de Perú, la minería ilegal también ha invadido la región fronteriza con Ecuador. Dante Sejekam Espejo, líder indígena, lucha contra esta actividad que ha traído problemas sociales y ambientales graves. «La minería ha causado caos, corrupción y altos índices de VIH», advierte. La organización ODECOFROC trabaja en operativos para expulsar a los mineros ilegales y busca alternativas económicas sostenibles para las comunidades afectadas.











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