El Club Deportivo María Auxiliadora enfrenta severas carencias estructurales que comprometen su funcionamiento y la seguridad de los jóvenes atletas.
El Club Deportivo María Auxiliadora, ubicado en el sector homónimo del Distrito Nacional, está en una situación de abandono que pone en riesgo su operación y la integridad de sus atletas. A pesar de ser un centro comunal vital, las instalaciones deportivas muestran un deterioro avanzado que impide la realización de actividades deportivas y comunitarias. Con 28 años sin el mantenimiento adecuado y una historia de ser «secuestrado» por grupos locales durante 11 años, el club ahora apenas sobrevive.
Marcos Aquino, secretario de deportes del club, y otros dirigentes, han expresado su frustración ante la falta de apoyo y recursos. El salón techado Luis Brito Betancourt, donde se practican deportes como básquetbol y voleibol, es un testimonio del descuido: una cancha destruida, gradas inseguras y ausencia de servicios básicos como electricidad y baños adecuados.
La falta de material deportivo es otro problema grave. Con solo una pelota de baloncesto disponible para siete categorías diferentes, la situación es insostenible. Además, el club carece de instructores oficiales y personal de mantenimiento y seguridad, dependiendo únicamente de la iniciativa comunitaria para gestionar sus actividades.
La subvención gubernamental prometida según la Ley 122-05 no se ha materializado, dejando al club en una lucha constante por sobrevivir financieramente. La inacción del gobierno local y la falta de recursos han llevado a los dirigentes del club a declarar que «el club se cae a pedazos», advirtiendo que la ausencia de un espacio deportivo seguro podría impulsar a los jóvenes hacia la delincuencia por falta de alternativas.










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